La encíclica «Evangelium Vitae» fue una respuesta a los desafíos contemporáneos a la dignidad y el valor de la vida humana, incluyendo el aborto, la eutanasia, la pena de muerte y otras formas de violencia y discriminación. Juan Pablo II, preocupado por la protección de la vida desde su inicio, escribió esta oración para invocar la protección y la misericordia de la Virgen María sobre todas las formas de vida amenazadas.
Las intenciones de Juan Pablo II al escribir esta oración eran:
- Proteger la vida desde la concepción: Pedir por la protección de todos los seres humanos desde el momento de su concepción.
- Apoyar a los vulnerables: Invocar la ayuda de la Virgen María para aquellos que están en situaciones de vulnerabilidad, como los niños no nacidos, los pobres, las víctimas de violencia y los ancianos.
- Promover el Evangelio de la vida: Animar a los creyentes a anunciar y vivir el Evangelio de la vida con firmeza y amor.
- Fomentar la civilización de la verdad y del amor: Llamar a la construcción de una sociedad basada en la verdad y el amor, en alabanza y gloria de Dios.
El sentido de la «Oración por la Vida» es una llamada a la acción y a la responsabilidad compartida en la defensa de la vida humana. Juan Pablo II busca inspirar a los fieles a ser defensores activos de la vida, a través de la oración, la acción y la educación en la verdad y el amor.
Oración por la vida
Oh María, aurora del mundo nuevo, Madre de los vivientes, a Ti confiamos la causa de la vida: mira, Madre, el número inmenso de niños a quienes se impide nacer, de pobres a quienes se hace difícil vivir, de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana, de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo, la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia, para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad, la civilización de la verdad y del amor, para alabanza y gloria de Dios Creador y amante de la vida.
Amén.



