Hoy, nos unimos para recitar el Credo de los Apóstoles, una de las declaraciones de fe más antiguas y respetadas en la tradición cristiana. Esta oración nos conecta con siglos de creyentes que han profesado su fe en Dios Padre, en Jesucristo Su Hijo, y en el Espíritu Santo.
El Credo de los Apóstoles no solo nos recuerda las verdades fundamentales de nuestra fe, sino que también nos une como comunidad, reafirmando nuestra creencia en la santidad de la Iglesia y en la esperanza de la vida eterna. Al rezar juntos, nos sumergimos en una profunda tradición de devoción y confianza en el poder y la gracia de Dios.
Credo de los Apóstoles o Credo Corto
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
Mientras recitamos estas palabras, recordemos que no estamos solos. Nos unimos a millones de cristianos en todo el mundo que, a lo largo de la historia, han encontrado en estas palabras la fuerza y la guía para sus vidas. Que este Credo sea un ancla firme en nuestra fe y una luz en nuestro camino.
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