La Comunión Espiritual es un acto en el que pedimos a Jesús recibir su cuerpo cuando estamos impedidos físicamente para tomar a la Eucaristía, ya sea por enfermedad o por cualquier otro motivo de fuerza mayor que nos lo imposibilite.
Son unas sencillas palabras que podemos recitar desde el fondo de nuestro corazón, expresando nuestro deseo de unirnos espiritualmente con Jesús en la Eucaristía. Esta práctica nos permite mantenernos en comunión con Él, incluso cuando no podemos asistir a la Misa y recibir la Sagrada Comunión de manera sacramental.
Existen varias variantes de la oración de comunión espiritual, que puedes leer al final del artículo.
Comunión Espiritual
Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas, y deseo tenerte en mi alma.
Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón;
Y como si ya hubieses venido, te abrazo y me uno del todo a ti.
No permitas que nunca me aparte de ti.
Amén.
Importancia de la Comunión Espiritual
La Comunión Espiritual es un valioso recurso para mantenernos cerca de Jesús y fortalecer nuestra vida espiritual, especialmente en tiempos en los que no podemos participar plenamente en la Eucaristía, ya que nos ofrece
- Unión con Jesús: Pues permite una unión profunda y espiritual con Cristo, manteniendo viva nuestra relación con Él.
- Fe y devoción: Fortalece nuestra fe y devoción, recordándonos la presencia constante de Jesús en nuestras vidas.
- Consuelo y fortaleza: Proporciona consuelo y fortaleza espiritual en momentos de dificultad y aislamiento.
Otras variaciones de la oración para la Comunión Espiritual
«Oh Jesús, creo firmemente que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo por encima de todas las cosas y deseo ardientemente recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón. Te abrazo como si ya estuvieras allí y me uno completamente a Ti. No permitas que me separe de Ti jamás. Amén.»
«Señor Jesús, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento. Te amo y deseo recibirte en mi alma. Ya que no puedo hacerlo ahora sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón. Me abrazo a Ti y me uno a Ti. No permitas que jamás me separe de Ti. Amén.»
«Jesús mío, creo que estás presente en el Santísimo Sacramento. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Te abrazo como si ya hubieses venido y me uno del todo a Ti. No permitas que jamás me separe de Ti. Amén.»
«Jesús mío, creo que estás en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo y deseo recibirte. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón. Te recibo y me uno completamente a Ti. No permitas que jamás me separe de Ti. Amén.»



