Las palabras de Jesús «Dejad que los niños se acerquen a mí» tienen un profundo significado en el cristianismo como un llamamiento claro a valorar la inocencia, la humildad y la fe de los niños. Estas palabras se encuentran en los Evangelios de Mateo (19:13-15), Marcos (10:13-16) y Lucas (18:15-17). A continuación, exploraremos el contexto en el que Jesús pronunció estas palabras y su significado para los creyentes.
En los Evangelios, leemos que unas personas le llevaban niños a Jesús para que los bendijera. Sin embargo, los discípulos trataron de impedirlo, reprendiendo a quienes traían a los pequeños. Al ver esto, Jesús se indignó y pronunció estas famosas palabras:
«Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos.» (Marcos 10:14)
Jesús luego tomó a los niños en sus brazos, los bendijo y dijo que quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Lo que podría entenderse como una nueva de las Bienaventuranzas que el Señor nos dejó, aunque ésta no la pronunciase en su Sermón de la Montaña.
Significado de las Palabras de Jesús
Jesús enfatizó la importancia de la inocencia y la pureza que los niños poseen. Al resaltar que “de los que son como éstos es el Reino de los cielos”, Jesús nos invita a mirar dentro de nosotros y redescubrir esa pureza de corazón. Los niños representan un ejemplo de cómo debemos acercarnos al Reino de Dios: con un corazón puro, sin prejuicios ni malicia.
Los niños dependen plenamente de los adultos para su bienestar y sustento, y en este sentido, Jesús nos enseña la importancia de la humildad y la dependencia de Dios. Al decir que debemos recibir el Reino de Dios como un niño, sugiere que debemos confiar completamente en Dios, ser humildes y reconocer nuestra necesidad de Su guía y cuidado divinos.
El contexto social de la época de Jesús no daba mucha importancia a los niños, quienes eran generalmente vistos como menos importantes que los adultos. La actitud de los discípulos, que intentaron apartar a los niños, refleja esta mentalidad. Sin embargo, al decir «Dejad que los niños vengan a mí», Jesús rompe con las normas sociales de su tiempo y aboga por la inclusión de todos, sin importar la edad, en la vida espiritual y en la comunidad de fe.
Los niños como modelo de fe y confianza
Los niños creen de manera sencilla y confiada. La fe de un niño no está complicada por dudas, preocupaciones o escepticismo. Jesús pone a los niños como modelo de la fe pura y genuina que Él valora. Nos llama a adoptar una fe similar, sin complicaciones ni reservas, y confiar plenamente en Dios como un niño confía en sus padres.
Adoptar la actitud de un niño nos invita a practicar la sencillez y la sinceridad en nuestra vida espiritual. Significa acercarnos a Dios no solo con nuestras peticiones, sino también con un corazón abierto dispuesto a aprender y crecer. Significa también valorar a cada persona dentro de nuestra comunidad de fe, sin importar su edad o estatus social.
El Valor de la Infancia en la Iglesia
Las palabras de Jesús también destacan la importancia de acoger y valorar a los niños en nuestras comunidades de fe. La inclusión de los niños no solo en términos de cuidado y educación, sino también como verdaderos miembros de la comunidad, dignos de participar y contribuir, es fundamental. La iglesia está llamada a crear un ambiente donde los niños sientan el amor de Dios y se les guíe en su crecimiento espiritual.
En definitiva, las palabras de Jesús «Dejad que los niños se acerquen a mí» resuenan a través de los siglos como un poderoso recordatorio de la importancia de la pureza, la humildad, la fe confiada y la inclusión. En ellas, encontramos un llamado a redescubrir estos valores en nuestras vidas y a transformar nuestras comunidades en espacios donde todos, independientemente de la edad, se sientan bienvenidos y amados. Siguiendo el ejemplo de Jesús, podemos aprender a acercarnos a Dios con el corazón de un niño y a vivir nuestra fe de manera auténtica y comprometida.